lunes, 1 de junio de 2009
Pag.133 $ Un sol de Van Gogh
Cielo azul. Monte umbrío. Sopla una brisa fresca, primaveral. Se alzan trinos de notas musicales escasas, repetitivas, mecánicas, armoniosas. Suena sobre la calzada, un ajetreo de coches. Son las ocho y treinta minutos. Llega una detonación de cantera, sin eco, rota, seca.
Pasean por la ciudad, bajo un sol de Van Gogh blanco, olímpico, pensionistas con gastroenteritis y parados con problemas circulatorios. Sombrea el camino que conduce a los caseríos, una higuera.
Por la tarde, el sol oeste ilumina una luna sureste, blanquecina, semiesférica. Traza una parábola ascendente con las alas desplegadas, una paloma gris y blanca.
Atardece.
Pag.132 $ Mortalidad uno por mil
Domingo
Nubes altas, blancas y azules. Monte velado, brumoso. Vía verde, sombreada. Trinos y cantos. Pían constantes, solícitas, crías de gorriones. Reverdecen las hojas de las cañas de bambú al lado de campanillas blancas, cónicas. Llegan sonidos musicales de fiestas de barrios. Camina hacia el sureste, un gato negro gris ibérico. Recostados toman el sol, tres gatos blancos.
Chillan aerodinámicos dos o tres vencejos. Observa los coches pasar, sentado sobre el muro de ladrillo rojo, un gato gris y blanco. Cambia el viento y llegan ruidos de motores de coches y motos conducidos por excursionistas dominicales.
Llegan olores de cuerpos putrefactos. Mortalidad uno por mil. Trina con fuerza un pájaro, oscuro, indeterminado, anónimo. Al noroeste las nubes reflejan picos de cordilleras nevadas. Destellean colores bifocales y giran en mil posiciones diferentes, dos cedes colgados, suspendidos de las ramas altas de un árbol frutal.
Por la tarde, sopla el viento. El gato dálmata corretea por la vía con la cola vertical, erecta, dominante. El sol oeste ilumina débilmente el terrario, sombrío, negro. El gatito ocicat camina lento hacia el sur.
Declina el sol. Atardece.
Pag.131 $ Ovejas lachas
Sábado
Cielo azul. Otea la calzada, sentado sobre el muro de ladrillo rojo, un gato negro gris ibérico.Trina gutural un pajarillo.Gorjean gorriones. Crepitan cantos de jilgueros. Suenan suaves, motores de coches y motos eléctricas.
Un gato siamés bosteza mientras olfatea unas hierbas, después, lento, felino, se oculta junto al zarzal oeste. Otro blanco surge del matorral este y se tumba reflexivo sobre la vía a tomar el sol. Vuelan avispas junto a las fachadas de los rascacielos. Quema el sol.
Pedalean pelotones de ciclistas por carreteras de montaña y pilotos de motocicletas, ocultos detrás de cascos almohadillados, circulan al límite de la física y de la mecánica. Envuelve la ciudad una bruma transparente.
Por la tarde llegan ruidos inverosímiles de rozamientos estridentes de ruedas de hierro contra vías desniveladas. Retazos nubosos cubren el cielo. Oscurecen y se alargan las cortinas de lana de las ovejas lachas.
Atardece.
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