lunes, 4 de mayo de 2009

Pag.104 $ Oxidos de hierro

Ayer

Cielo azul. Trinos suaves. Trepa terrario arriba, un gato blanco y negro. Nubes blancas y grises larvadas rodean la cima del monte. Quiriquea un gallo. Doblan campanas. Bajo la placa de matrícula de un Renaul gris oscuro, toma el sol, tumbado, un gato gris y blanco. Calienta el sol. Montes brumosos ralentizan una villa dominical. Llega el sonido de una lancha motora. Silba pausado, cadencial, monótono, un pájaro. Responde un jilguero. Reanuda pitidos un pip-pip.

Arbustos de óxidos de hierro tapizan la ladera noroeste. Revolotean dos golondrinas. Con las alas desplegadas desciende vertical un halcón y desaparece de la vista. Brotan flores amarillas de los tejos. Sobre el arcén, corretea desprogramado, un aguzanieves.

Por la tarde se cierra el cielo y tres águilas trazan círculos por encima de las antenas de televisión. Un gato negro naranja sentado, alza una patita y se frota el hocico contra ella.

Atardece.

sábado, 2 de mayo de 2009

Pag.103 $ Arena de estrellas


Nubes grises renderizadas. Trinos. Revolotea una mosca sobre un alféizar de cristal. Estallan dos cohetes pirotécnicos. Sale el sol entre olas de nubes grises de alta definición. Llegan olores frescos de flores, hierba y heno. Canta y trina un mirlo. Pasean ociosos por la vía, el gato rabón, dos blancos y negros y un gato negro naranja. Junto a la barandilla de la pasarela hay una cajita pisoteada de clorazepato dipotásico. Asciende veloz por la carretera un seat 600 negro.

Por la tarde, un cielo azul de píxeles negros y sol nítido curva la atmósfera. Al Sureste, una media luna blanca evoca castillos árabes de altas torres, oasis verdes llenos de sauces y nenúfares y desiertos de arena de estrellas.

Sobre superficies acartonadas, viajan al pasado, deslizándose por laderas verdes amarillas, niños devergonzados.

Atardece.

viernes, 1 de mayo de 2009

Pag.102 $ Un vencejo negro


Nubes grises al Sureste, azules al Noreste. Brisa fresca. Se mueven por la vía un gato naranja y otro negro ibérico. Vibra el aire con detonaciones fragmentadas. Otros tres gatos saltan, ruidosos desde el matorral. Sale tibio el sol. Sobre la vía, con un chubasquero azul marino, recoge raíces culinarias, un hombre corpulento. Una nube, con forma de estructura de muelle de atraque portuario, flota férrea, por encima de las antenas de televisión.

A las doce menos doce minutos brilla, con intensidad variable, el sol. Canta un mirlo. Florecen en los huertos de los ocicats, margaritas gigantes de color naranja. La ciudad es una sucesión de aros, de singularidades perfectas. Nubes bajas, acumuladas, oscurecen los montes del Suroeste. Corta el aire un vencejo negro.

Por la tarde, quietud y silencio adormecen caseríos, prados y huertos. Nubes grises altas, desordenadas, cubren el cielo. Atardece.