sábado, 28 de marzo de 2009

Pag. 69 $ Un mástil blanco


Cielo y asfalto gris acero húmedo. Un pequeño vehículo municipal con escobas giratorias barre las aceras. Sopla una brisa suave. Un viejo gato gris y blanco camina al Sureste por el sendero de grava. Suena el temblor sísmico de un coche aparcando. Arriba, por debajo de las antenas repetidoras, sobre un prado acotado, pastan juntas ocho ovejas blancas. Tres gatos blancos y negros se mueven aleatorios junto al muro de piedra.

Por la tarde, volúmenes irregulares de nubes blancas intercaladas de claros azules fluyen lentos hacia el Sureste. Las ovejas, trashumantes, pacen ahora en el prado colindante a la central eléctrica abandonada.

A orillas del estuario, cerca de un puente colgante anclado a dos pilares de piedra gris, de remaches y soldaduras, hay un mástil blanco hecho de madera, cuerdas y espacios tiempos curvos. Crecen, junto a una casa de piedra con escudo heráldico, árboles de flores blancas.

Anochece.

viernes, 27 de marzo de 2009

Pag. 68 $ Barras de estrellas


Neblina. Nubes renderizadas, gaussianas. Grava blanca y gris clara. Cerezos en flor. Trinos. Por la vía, se mueve recio, musculoso, un gato negro naranja. Los árboles se llenan de hojas blancas, verdes agua, granates... y el prado del caserío, extensión del huerto y el invernadero, absorbe y desprende humedad de primavera.

Sale un sol competitivo, tenaz entre montañas de nubes grises oscuras. En el huerto, apilados, no muy lejos de los árboles frutales, hay restos de ramas menudas de podas antiguas con hojarasca. El caserío alto es, al Oeste, una barra agujereada de estrellas, con una puerta de madera, casi siempre cerrada, bajo un arco de piedra ocre. Un gato gris y blanco dormita al lado del muro de ladrillo rojo.

Por la tarde subespacios grises de texturas pixeladas cubren la cima del monte. Un gato gris y blanco avanza hacia el Noroeste sobre el asfalto por debajo de coches aparcados. Suena una ambulancia. Trina un jilguero.

Ayer, bajo el sol de la tarde, los gatos jugaron a ser nutrias sobre ríos de grava. Atardece.

jueves, 26 de marzo de 2009

Pag. 67 $ Coches de silicio


Cielo de nubes grises alargadas, particionadas. Atmósfera fresca, primaveral de olores a polen, a flores... Surgen, sobre una grava gris y negra, al Norte, un gato negro ibérico, un gato blanco, el gato rabón y otro oculto. Perforan el cielo azul estelas de campos arados, quebrados, blancos. Gañan en el firmamento bandadas de gaviotas grises y blancas.

Huecos de coches de silicio entran y salen por la vía urbana. Suena seco un freno de mano. Junto al muro de ladrillo rojo, rodeado por hierbas y matojos, relame su piel un jóven gato gris y blanco. Un gato blanco y negro avanza hacia el Sur. Trina un jilguero.

Por la tarde despresurizaciones tubulares mecen las hierbas verdes, las hojas del laurel y los tallos de bambú. Los gatos, sincronizados, avanzan al Sureste. Un gato gris y blanco avanza lento, precavido, reflexivo por la vía de grava.

Arriba, cerca de una carretera de montaña hay una cueva prehistórica abandonada con restos de fogatas y círculos de piedras sobre el suelo exterior. Desde la entrada puede verse un caserío y una hilera de eucaliptos.

Atardece.