martes, 10 de febrero de 2009

Pag.23 $ Accidente


Amanece un monte despejado de nubes, rodeado de nubarrones negros al Sureste y al Noroeste. El agua se condensa y jarrea sobre un asfalto mojado.

A media mañana, fulgurantes, brillan una línea de estrellas de largos brazos sobre chapas metálicas de automóviles, de capas de pinturas anticorrosión y de colores de muestrario. Una señora abre la puerta de un cuatro por cuatro de color oscuro aparcado al lado del muro de ladrillo rojo y se sienta al volante.

Nubes blancas grisáceas, lejanas, estáticas cubren el cielo por la tarde. Vuelve a llover. Algunos jóvenes ríen. Un coche pasa.

Sobre nubes grises oscuras, nace un arcoiris...rojo, amarillo, azul, morado...que se extiende desde la cima del monte hasta los adosados de la urbanización. Borrado por el viento, queda un trocito con forma de acento inverso que colorea un cielo gris oscuro de invierno. El acento de radianes multicolor se desvanece y nuevas luces y sombras barren el monte...luz blanca, luz gris, sombras grises, sombras blancas.

Un gato gris y blanco se sienta, reflexivo, sobre una pieza de una canalización de desagüe de la vía.

Oscurece el día. En la carretera nueva, luces blancas, luces rojas. Historias de cruces y de estrellas.

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