martes, 7 de abril de 2009
Pag. 79 $ Onda Mach
Amanece. Cielo gris y nubes negras. Pían gorriones, ahora próximos, luego lejanos. Asfalto y grava húmedos. Sobre el césped de la vía descansan cómodos tres gatos. Suena supersónico un avión. Se oye la sirena de una ambulancia. Dejan de oirse rozaduras de neumáticos. Enmudece la carretera. Se hace el silencio.
Por la tarde, huidizas, corren por el monte copas arbóreas de nubes blancas y grises. Palomas grises deshacen formaciones de ataque de gatitos ya crecidos junto al muro de piedra. Suena una onda Mach, hueca, grave.
Enroscada sobre sí misma, la gata naranja dormita al sol sobre una rama del laurel, encima del muro de piedra, al Sur de la vía.
Atardece.
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